martes, 21 de abril de 2009

Apuesta por Él

El disco volaba delgado entre dos corrientes de aire, negro, más negro que la noche que lo envolvía; en su interior sonaban oh's y yeah's y una gran boca roja abierta en la que sobresalía una lengua aún más roja, cubriendo el final de la parábola que le obligaron a hacer el disco se encontró con las rugosidades e intersticios de la calle, inmediatamente caóticos surcos se cavaron en medio de los originales cuidadosamente sembrados. En su interior las guitarras caían destrozadas, la batería se desarticuló y las gargantas no emitían sonido solo sangre mezclada con lágrimas. La frase lapidaria fue:

  • "No debemos dejarnos colonizar de los gringos, debemos defender nuestra cultura"

A su lado, como un delgado y moreno Sancho Panza, el hombre que alguna vez dirigiría la educación del pueblo y que tendría un hijo que se embebería con sonidos de muchos lugares, buscando nuevas mentes, encontrando mejores ideas, sólo asentía lentamente la cabeza aprobando con un ceño fruncido la decisión del perpetrador.

Atónita la mirada del hacia poco orgulloso portador del negro mundo destrozado, no dejaba salir una sola lágrima refrenado por la rabia y el dolor ante la estupidez fraternal. Algún día se convertiría, sin embargo, en un verdadero maestro y, a pesar de no ser nunca crucificado, si sería traicionado, pero no por sus discípulos que, a pesar suyo seguirían predicando a su modo el evangelio que les enseñara. Lo irónico s que, décadas después, el perpetrador orgulloso le mostraba al aprendiz de maestro la colección completa de los contradictores hermanos de aquellos que esa noche despreció.

Ahora, en un tiempo a pesar de que haber pasado años humanos solo son minutos para el pueblo, solitarios, pero no solos, unos zapatos eléctricos sonaban en medio de dulzonas y forzadas melodías, a pesar de eso se hacían escuchar con voz propia no prestada, reinventando tonadas antiguas, presentando, tímidamente las nuevas.

Nada ha cambiado, la música que nunca ha dejado de sonar en sus rincones, que la envuelven de magia y olores nuevos sigue siendo despreciada, el disco aún vuela sobre el suelo.

Pero las guitarras se niegan a permanecer quebradas y constantemente se reparan, son otras las manos que las hacen gemir y otros los odios que se dejan llevar, pero son las mismas mentes las que no se dejan abrir.

Cuándo detendremos el disco?, cuándo entenderán que junto al porro, a las rancheras, a la grandiosa cumbia el vallenato, también está Él, innombrable pero perenne. Aquellos que pretendan cerrar sus ojos, tapar sus oídos y negar su existencia e el pueblo lloraran desconsolados ante su inminente fracaso.

Aquellos que abran su boca para denostar y en su contra elevar sus lamentos morales y rígidos, se quebraran ante la multitud de jóvenes, adultos y ancianos, abuelos, padres e hijos que lo escuchan, que ha desde siempre ha estado dentro de su corazón.

Es verdad, siempre han sido unos pocos los que en público lo han defendido, pero unos pocos de ahora son una multitud de antes.

Dejen escuchar ese sonido subterráneo que estremece la carne, la sangre y la mente.

Reconozcan de una vez su existencia seria y real dentro de todos nosotros.

Denle el puesto que como expresión del alma del pueblo se merece.

Si alguien quisiera saber cuando llegó no podría hacerlo porque siempre ha estado aquí, oculto pero real.

Detengamos el disco en el aire, miremos la cara del perpetrador y taladrando sus ojos hasta llegar a su cerebro digámosle:

-"Ellos también son de aquí."


 

martes, 14 de abril de 2009

Petición

Aunque no siempre

estaré cerca para secar

con mis dedos tus lágrimas,

Ni vivirás a mi lado

compartiendo cada pedazo

del día,

Aunque algún día mis manos

no te podrán izar hasta llegar al cielo,

y débiles y arrugadas

tocarán débilmente un recuerdo

tuyo,

Aunque mi voz se olvide

de canciones y poemas

para intentar dormirte

y otro, de otra forma,

te de un beso para que sueñes,

Aunque ya no esté y

mi imagen viaje sola

sin mi sombra,

Sólo espero que cuando

pienses en mí

una sonrisa florezca en tu

corazón.

martes, 20 de enero de 2009

Interrogante

Amarrados mis labios
secuestrada mi piel
puede mi espíritu solo
poseer tu cuerpo?

Operación Plomo Impune

Derrapando en la red encontré este artículo que muy bien dice lo que pienso de la masacre que está viviendo la población palestina. No soy musulmán, no planeo serlo, pero el daño impune, desacrazilado e inhumano que día a día reciben los palestinos debe tener resonancia en cada uno de nosotros.
Angork


Operación Plomo Impune
Para justificarse, el terrorismo de Estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos.
Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones, en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador. Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen.
Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelita usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina.
Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.
Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera.
Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa.
No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho.
Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros.
¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con eta, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar al ira. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos?
El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica.
Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí.
Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.
La llamada comunidad internacional, ¿existe?
¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que Estados Unidos se pone cuando hace teatro?
Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas rinden tributo a la sagrada impunidad.
Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.
La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima, mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.
(Este artículo está dedicado a mis amigos judíos asesinados por las dictaduras latinoamericanas que Israel asesoró.)
Eduardo Galeano

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Tras la cortina
que forma el humo
que algún día me matará,
te recuerdo anhelante,
deseosa de viajar
a través del tiempo,
a través de la vida.
Todos tus labios expectantes
por mis manos o mis besos.
Eva de todas las Evas,
yo el Adán impuro
que surcaba tu cuerpo.

Eras un campo fértil
esperando ser
arado,
amado,
construido.
Jugaste tus juegos
riéndote de los míos,
solamente miraba
esa dulce caricia
que siempre llegaba a mi corazón.

Ahora,
desnudo de todos mis temores,
te recuerdo aún clavada en mi pecho
sonrío solitario
mientras acaricio esa pequeña
espina que eres tú.

martes, 16 de diciembre de 2008

Pérdidas

Yo tuve un amigo, que me levantaba todos los días a las 5:00 a.m. para correr, con el cual nunca tomé más de tres cervezas y que se preocupaba no solo por lo que había afuera sino lo que había adentro, que me enseñó lo valioso de ser diferente y que, a pesar de la distancia siempre había una sonrisa en su rostro.
Yo tuve un amigo que luchaba por lograr su objetivo, que se esforzaba por ser mejor cada día y por demostrar su valía.
Yo tuve un amigo que me impulsaba a ser otro, siempre hacia arriba siempre mejor.
Pero ese amigo murió.
Murió un día en que una persona me reclamó lo que nunca hice.
Un día en que me trató como jamás me enseñaron a tratar.
Un día en que dudó de mi y de quién era.
Me acordé que tengo este blog y decidí escribir en él para decir lo triste que estoy, lo maldita que es la vida a veces y cómo se ensaña en destrozarlo a uno.
La vida es bella
La vida siempre es justa
Dos expresiones de dos películas completamente diferentes pero ciertas. Creo en la belleza de la vida cuando miro a mi hija sonreir, no es un lugar común, no lo crean, cuando esa niñita que no distingue lo bueno de lo malo, o mejor, lo que yo considero bueno de lo que yo considero malo deja entrever sus pequeños dientes fustiga mi alma y estremece mis carnes como ninguna mujer ha logrado estremecerme.
Y la vida es justa porque haga lo que haga siempre termina equilibrándose lo malo que he sido con lo poco bueno que trato de ser a veces.
Lo que estoy diciendo ahora, aunque aparentemente incoherente y poco relacionado con lo que empecé a decir, en realidad se encuentra íntimamente ligado. Tuve un amigo que significaba la intelectualidad, que significaba que uno podía lograr las cosas esforzándose, recuerdo que decidió ser corista sin tener buena voz y se esforzó tanto que lo logró, siempre pensé "para qué?" en realidad aún lo pienso pero me gustaba saber que alguien podía hacer esas cosas, yo solamente escribía leía y tomaba. Después decidió irse del país y lo hizo yo me alegré y pensé que, aunque me encantaría irme del país nunca lo iba a hacer así que decidí seguir escribiendo, tomando y leyendo.
Después desapareció y solamente me enteraba de cosas de él de manera fragmentada, dije es lógico ahora hace lo que debe hacer para lograr lo que quiere. Yo abrí un bar y lo cerré porque quebré ( con mi socio me tomé todas las ganancias y las perdidas) como ven la vida es bella.
Después decidí no seguir tomando y empezar a trabajar, al rato vino mi hija, y también dejé de escribir, solo le escribo a ella aunque aún no sabe leer.
Es acá cuando de repente, un mensaje en mi correo, un insulto mal dirigido un reclamo que nunca debió llegar y una sorpresa que batía como un tambor, me hizo moverme. Por qué las primeras palabras no son de saludo sino de escarnio? comenzó una batalla que, parece, ya terminó y, como en todas las batallas, el campo quedó regado de muertos hubo heridos y hasta prisioneros, a un lado veo que mi amigo no existe y, lo que es peor, parece que nunca existió, por otro, desangrándose cada vez más en medio de un charco de agua viscosa y negra, los recuerdos que existieron lanzan su último suspiro y, así, el fuego, la peste y el dolor enseñorean todo el lugar.
Pero está bien, lo tengo merecido, nunca lo seguí y es justo que, con razón o sin razón, todo termine, que no pensemos que el tiempo pasa y todo sigue igual, que la amistad, como todo en este mundo, es perecedera y, aunque no se pueda comprar, jamás podemos mantenerla indefinidamente. La vida es justa.
Sólo queda girar el cuerpo y seguir caminando. Realmente me entristece pero no lamento lo sucedido porque por lo menos sabemos la verdad y, en una amistad, decirse la verdad siempre es más preciado que la amistad misma.
Adiós

jueves, 11 de diciembre de 2008

A BABEL






Desde las paredes,
huecas de sentimientos
repletas de oidos,
nos miraban congelados,
extáticos para siempre,
jóvenes ahora viejos;
mientras los jovenes siempre viejos
nos atenazaban con su sonido,
nos mostraban los caminos
no recorridos - recorridos;
era imposible saber
quién tomaría la primera michelada
o si las velas se apagarían
sin que una cerveza
saliera de Charly

Adustos,
nuestros afiches,
escritos, luces,
esperaban que se cerrara la puerta para gemir
Los fantasmas, entonces, nos visitaban
nuestro animal siempre bajaba de algún árbol
el olor a cerveza
a cigarrillo
a felicidad
ensuciaba las mesas
golpeaba las puertas
y Facu siempre se reía en los salones
Nadie podra quitar
de nuestras mentes
ni nadie podrá contar
lo que pasó en Babel

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