viernes, 17 de abril de 2015

Mitos y Leyendas de Paranawa, (Una breve relación)

EL DIABLO Y LA CRUZ DE MAYO

2ª Parte.
La estructura de esta leyenda está compuesta por la víctima, que casi siempre es un borracho, pero puede ser una hija/o descarriada/o o alguien que está realizando algún acto pecaminoso (adulterio, robo, violación, etc), en segundo lugar tenemos que suce
de en un cruce de camino (más bien calle pero para el caso es lo mismo) en tercer término el ente es un niño o un perro y en última instancia una bola de fuego, por último la forma de librar el lugar de las apariciones non sanctas es erigiendo una cruz.
La víctima es clásica. Representa, en todo caso, al ser pecador que es perseguido por sus pecados, se esconde en la noche, es un ebrio o ha incumplido con sus deberes como hijo/a o esposo/a y a fin de cuentas es un ser humano que merece ser castigado, de ahí que la protección divina no existe y es el demonio quien aparece ya sea para reclamar su alma o como advertencia para que se enmiende en su torcido proceder.
De las pocas imágenes conocidas de Robert Jhonson
El cruce de caminos, en este caso de calles, es un lugar proverbialmente místico. Ha representado desde hace mucho tiempo en la imaginería de los pueblos el encuentro de la exoteria con la esoteria, es decir de lo oculto con lo revelado. Recordemos que es en un cruce de caminos donde, según las leyendas, se pacta con el demonio, el ejemplo relevante más reciente está en la leyenda de Robert Johnson, reconocido músico de blues que, en un cruce de caminos del Misisipi, se encontró con el demonio quien, a cambio de su alma, le concedió la excelencia musical. Este músico se convirtió en referente de muchos genios contemporáneos como Muddy Waters, Jimmy Hendrix, entre otros.
En la Edad Media se consideraba el cruce de caminos (encrucilladas ) el lugar idóneo para entablar pacto demoníaco por la clara referencia a la cruz donde Cristo murió. De ahí que es el lugar perfecto para hacer perder las almas de los creyentes, es como el supremo insulto del patas al creador. También es en los cruces de camino donde encontramos la sagrada compaña, desfile fantasgamórico de muertos purgando sus pecados en la tierra sin poder ascender ni descender. Es decir que en la imaginería universal la encrucijada es muy relevante dentro de las tradiciones y leyendas.
El ente en nuestro caso es casi que multiforme, sin aclarar  por qué en una ocasión alguno u otro, tenemos que puede ser un niño, un perro o una bola de fuego. Respecto a la bola de fuego realmente es casi que único en el conjunto de leyendas occidentales medievales y contemporáneas, y podría aventurar que en el mundo porque no he encontrado referencias a otra situación parecida en otro lugar como representación del demonio. Hay que tener en cuenta que esta bola de fuego o globus ignus, no proviene de otro ente, un dragón, un demonio, bruja, hada, etc, es autónoma por sí misma y, por no poseer rostro carece de la emoción que se puede percibir en el rostro de cualquiera. Esa misma impersonalidad la hace más terrorífica si se puede. Sobre entes de fuego es más común que se haga referencia a la llama viva o a la zarza ardiente como símbolo divino, eso quiere decir que en este aspecto es casi que original.
Habrá que hacer referencia a los fuegos fatuos, que pueden ser benéficos o maléficos. Sin embargo, estos no se mueven, permanecen pétreos en el pantano, cueva del tesoro, etc. Cumplen más una función de hito, de señal o mojón paranormal que indica la presencia de algo que sale de nuestra común existencia y en algunos casos el fuego fatuo proviene de la luminiscencia de un hada o ser fantástico que la utiliza para su beneficio.
Existen otros fuegos sobrenaturales que vale la pena relacionar a fin de determinar si existe alguna conexión en el concepto y desarrollo de la bola de fuego que aparecía en la Cruz de Mayo. En primer lugar, por cercanía, tenemos a la “Candileja”, pertenece a la tradición llanera colombo-venezolana, igual que nuestro ente, es una bola de fuego que sale en ciertos lugares del llano casi siempre en la noche y persigue a los viajeros desprevenidos. La tradición establece que es el alma en pena de una mujer que asesinó a su esposo para hacerse amante de su hijo.
En la mitología mapuche, del cono sur de nuestro continente, encontramos el “Anchimallen”, debo aclarar que la pronunciación, y correspondiente escritura no está clara sin embargo, esta que se utiliza en este contexto es ampliamente aceptada. Corresponde a manifestaciones lumínicas vistas en los cielos. Los mapuches creen que es un ser pequeño que se convierte en una bola de fuego y se va por los cielos. Cuando aparece puede presagiar la muerte. Algo curioso es que estos Anchimallen pueden ser criados ya sea para realizar actos benféficos (cuidar los animales por ejemplo) o para realizar actos maléficos.
El fenómeno de la “Luz Mala” es tradición de Argentina y de Uruguay, la primera es una luz que persigue a los viandantes, se sostiene por encima del nivel del suelo y simplemente flota, la tradición asegura que son las almas de penitentes que no fueron sepultados en tierra sagrada. Puede ser ahuyentada con una oración, mordiendo la vaina de un cuchillo o amenazándola con uno. También está ”el Farol de Mandinga” también denominado como “luz Mala”, luces que supuestamente señalan la existencia de tesoros escondidos; una vez se encuentra debe estarse preparado ante una posible maldición o veneno que tuviera el tesoro. Es una clara referencia a los fuegos fatuos.
La “Cumacanga” es una mujer maldita que los viernes en la noche separa su torso de su cuerpo y lo lanza en forma de bola de fuego para aterrorizar a la gente. Esta leyenda es propia del Brasil. En el Caribe y las Antillas encontramos la Soucuyant, que es un ser maligno que de día es una vieja, y en la noche se transforma en una bola de fuego, después de despojarse y machacar en un mortero su propia piel. Este ser busca la fuerza vital de otros para sobrevivir y si es sorprendida por la luz del sol puede morir, característica esta que la relaciona más con los strigoi rumanos o la Shtriga albanesa, ambos seres con propiedades vampíricas.
Kikyo, personaje del manga Inuyasha, rodeada por hidotamas
Por último, aunque es posible que existan otras leyendas parecidas, están los Hidotamas, pequeñas bolas de fuego de color verde o azules que simbolizan el alma de los difuntos. Pueden verse en los cementerios por lo que están más relacionados con los fuegos fatuos.

Como hemos indicado la falta de personalidad antropomórfica, autonomía, carencia de emociones y movilidad propias de nuestro fuego demoníaco lo hacen único casi sin paralelo en otras mitologías o grupo de leyendas. Esto nos hace preguntar de dónde, sociológicamente hablando, proviene esta imagen. Hasta este momento me encuentro a oscuras, tal como se puede observar de la breve relación con otras leyendas y culturas casi siempre la bola de fuego se relaciona con un alma o ser maldito, penitente o en tránsito cosa que no sucede en nuestro caso, y espero que mentes mejor preparadas y con mayores referencias puedan hacer algún esclarecimiento sobre el tema. En todo caso, me parece relevante hacer referencia al juego de la “bola e candela”, al cual, me parece, nadie le ha dado mayor relevancia social que la de las posibles quemazones a alguien o un eventual incendio y su consiguiente prohibición y desaparición. Nadie se ha preguntado, y si lo ha hecho no lo ha expresado, por qué, si tenemos en cuenta que este peligroso juego apareció cuando la mayoría de las casas de Paranawa eran de paja, su práctica era casi que ritual.
Quiero decir, que antiguamente era más que factible que este juego terminara en una desgracia (y es posible que así fuera) en la época en que apareció, sin embargo, eso no era óbice para no realizarlo. Como si fuera mucho más peligroso no realizarlo que los eventuales riesgos que se corrían. Será una reminiscencia indígena? Obsérvese que no hay grupos, no hay ganador ni perdedor, no existen reglas, todo se reduce a pasar una bola de trapo encendida de uno a otro de los participantes que por, lo regular, son jóvenes hombres, no recuerdo haber visto mujeres y son muy pocos los mayores que lo hacen sin que exista un prohibición real porque cualquiera puede entrar al círculo. Obedecerá a algún ritual de paso?. De igual manera sería interesante su investigación antropológica. Lo único que pido es que no metan extraterrestres en esto.
"Bolas de fuego" del Banco (Magd.) el ritual es el mismo, tomado de http://mitosdelbanco.blogspot.com/2011/01/aca-esta-una-muestra-de-las-legendarias.html

miércoles, 15 de abril de 2015

Mitos y Leyendas de Paranawa, (Una breve relación)

EL DIABLO Y LA CRUZ DE MAYO. 1ª Parte


Cruz de Mayo actual, era más grande, pero aún permanece en su lugar.

 Es noche en Paranawa. Arriba la luna orgullosa descuelga sus rayos de luz sobre los mortales. Abajo un feliz/embriagado transeúnte camina por las destapadas y, a veces, polvorientas calles del pueblo. Siente, o presiente, la cercanía del arroyo grande, una agradable frescura húmeda que llega hasta la piel es el indicio de esa proximidad.
Pronto estará en su casa, sin embargo, siente que algo está mal, la parte límbica de su cerebro así se lo indica junto con algunas señales confusas de peligro que apenas logra percibir. Un sonido en alguna cerca, un olor extraño en las cercanías nada concreto pero sí extraño. Giró a su alrededor y no vio nada, todas las puertas de madera cerradas, todas la velas apagadas, todos los sonidos acallados. Nada le mostraba que pasara algo pero la sensación persistía allí agazapada en algún sombrío cuarto de su mente.
Siguió su camino.
De repente, de adentro de la oscuridad escucha un sollozo, leve, casi etéreo. El sonido viene del final de la calle, donde se estrella con la vía al puente que está a dos pasos. Débilmente agarra su mochila y trata, inútilmente, de apurar el paso. Sabe que tiene que pasar por ahí, sabe que algo está mal porque es tarde y los vapores del ron ya se le escaparon, pero también sabe que no puede hacer nada, que es inútil cualquier resistencia, que ya ha perdido. Camina hacia la oscuridad esperando lo peor.
Es un niño.
Encuentra un niño llorando precisamente en el cruce de las calles. Un niño oscuro como el carbón, solitario y con miedo en mitad de la noche; parece un Lalito de dulce que alguien dejó botado en la calle. Él exborracho suspira dejando de lado cualquier aprehensión para acercarse a la figura que lo espera como si fuera su última esperanza.
Entonces, cuando lo toma de la mano a ver qué pasa, siente como esta crece y se hace pesada, los ojos del oscuro infante se enrojecen como ascuas recién encendidas en medio del carbón de su piel. Todo él aumenta de manera desmesurada, incomprensible. Es en ese instante en que nuestro exborrachín se da cuenta que se encontró con el diablo y que no tiene otra opción que el…
Desmayo.

Así, más o menos, me contaron que, donde está ahora la Cruz de Mayo, se aparecía el diablo. Algunas veces era un niño, un negrito, otras perros infernales, siempre con ojos rojos, pero a estos animales les salía fuego de las fauces; en otras ocasiones era simplemente una bola de fuego que atacaba a su víctima sin llegar a tocarla pero sin dejar de perseguirla. Era un castigo, decía el cura del pueblo, un castigo que desapareció cuando el mismo cura consagró el lugar y puso una cruz de recordatorio. Esa es la Cruz de Mayo. Allí está aún, a veces pintada, a veces descascarándose, pero siempre vigilante ante los ataques del demonio.

lunes, 13 de abril de 2015

Mitos y leyendas de Paranawa (Una breve relación)

LA MOJANA
Es una mujer de cabellos oscuros que vive en un "jagüey", o más bien en los "jagüeyes", de la región. Los jagüeyes "La nena" y "El payaso" son dos de los lugares que pueden servir perfectamente de hogar a ester ser fabuloso. 
Descrita como de piel blanca, con un vestido blanco humedecido tan pegado a su cuerpo que casi que forma una segunda piel, su cabellera negra es una máscara que impide que alguien pueda verle el rostro o por lo menos eso dicen porque nadie ha sobrevivido a su encuentro, que yo sepa claro...
La Mojana aparece de repente en medio del agua, desde ahí llama al hombre o niño para que se adentre en el jagüey del que nunca saldrá vivo apareciendo días después, flotando, amarillento, con las uñas sucias de barro como si hubiera llegado al fondo y barrigón por el agua que tomó antes de morir.
La Mojana no aparece todo el tiempo, tiene periodos de inactividad, que la leyenda no ha llenado porque nadie sabe qué hace ni a dónde va. La señal de su reaparición es el encuentro, en un jagüey, el cuerpo solitario de un ahogado solitario, siempre varón, siempre en un jagüey. Entonces por todo el pueblo se riega la voz que ha llegado la Mojana. Por eso los niños no deben ir solos al monte pues si pasan por un  jagüey se les puede aparecer la hermosa Mojana para atraerlos a su reino. Los nombres tampoco salen solos y si van a cazar o a bañarse se reúnen varios porque juntos nunca serán reclamados por el ser místico de las aguas, y aunque a algunos la curiosidad y el deseo los carcome, se aguantan porque no conocen al primero que haya sobrevivido a una encuentro con la Mojana.
Hasta aquí nuestra Mojana, pero en la "Madre Patria" existe un ser muy parecido. Es la "Xana". Este una ente de las aguas y las fuentes, aparece en forma de una hermosa mujer, de largos cabellos, víctima de un encantamiento y poseedora de maravillosos tesoros. Relacionada con la noche de San Juan, la Xana es una figura mítica propia de la región Asturiana y Leonesa. En estas provincias es común que, para expresar que una mujer es hermosa, se le compare con la Xana, pues sus belleza y gracia son proverbiales. Su reino son las fuentes y su hora de aparición la alborada.
Como ya he dicho, es propio de la región Asturiana, sobre todo en el centro - oriente de Asturias, presencia que notamos en su toponimia así como innumerables citas a lugares que denotan su presencia, (la peña de les xanes, el desfiladeros de les xanes), de igual forma se encuentran inmersas en la cultura popular a través de las muchas canciones en que se las nombran, aludiendo a su hermosura, a la blancura de su tez y en otras ocasiones aparecen en los conjuros y en sus textos descriptivos.
Estas leyenda coinciden, de igual forma con leyendas vascas y de europa en general, actualmente su nombre se relaciona con Ana, Anu, Dana, la diosa madre céltica. La principal dificultad para describir sus atributos son las numerosas leyendas en que aparecen, con propiedades y funciones diversas. Los rasgos comunes a todas ellas son la figura de mujer, su hermosura, su relación con las fuentes, las madejas de oro con las que tejen (cuyo hilo conduce hasta las xanas), el encantamiento que se rompe la noche de San Juan.... Se podría añadir su dulce y fascinadora mirada y sus apariciones al amanecer, aunque de noche lavan la ropa a la luz de la luna, aparecen rodeadas de gallinas y polluelos de oro, se entretienen con sus bailes y su afición a alisar su larga melena con peines de oro, etc. Pero sus poderes o funciones varían según los lugares. En unos casos protegen a los enamorados y castigan a los amantes infieles. Ofrecen sus tesoros, pero solo eligen a quien las prefiera a ellas antes que a la riqueza ( ellas son la Riqueza ), y seducen a los jóvenes con diversas artimañas con el fin de encantarlos. El desencantamiento de las xanas, aunque en general es clara su vinculación a la noche de San Juan tampoco es coincidente en las distintas versiones.
Dejando a un lado algunas de estas por excesivamente literarias, se pueden citar la de tirar del hilo de oro de su madeja, que indefectiblemente se rompe en los relatos conocidos; coger la gallina de oro y alguno de sus polluelos; tocarla con una prenda de lino que haya estado en una iglesia; mediante conjuros y ofrendas etc.
por otro lado, encadenando esto con la mención a la mitología celta arriba expuesta, debo reseñar que la diosa celta Arian es el Agua, y en consecuencia la abundancia y la riqueza, como también el espíritu limpio y generoso de las fuentes y manantiales, y a la que todavía se las invoca en algunos de ellos, con el nombre Anjana o Xana, para que conceda deseos, y como normalmente los concede la gente lo continúa haciendo.
Nuestra Mojana no está rodeada de pollos de oro, ni de hilo, simplemente aparece de manera terrorífica y atrae, “se lleva”, al incauto e imprudente. A pesar de eso es obvia la relación entre la Xana (que muy bien podría pronunciarse como Jana, Xavier/Javier) y nuestra Mojana. Sin embargo el cabello negro y el mismo nombre que hace referencia al Mohán, nos deja entrever la herencia indígena que tiene la Mojana. Española e india al tiempo la nuestra es mucho más peligrosa si se puede, les aconsejo que no vayan solos a ningún jagüey porque cuando menos lo esperen podrá aparecerles esta mujer y, si bien habrán muerto con una sonrisa en el rostro, jamás podrán regresar a sus casas.

sábado, 19 de mayo de 2012

Mitos y leyendas de Paranawa (una breve relación)



LA APARECIDA
Este es un espanto con forma de mujer que aparece a los viandantes en medio de la noche sin previo aviso, a lo lejos se ve la figura de una mujer que persigue a la víctima, por lo regular hombres (no he escuchado una sola historia de una mujer atacada por este fantasma), or mucho que la víctima camine rápido, corra, cruce calles, salte charcos, etc siempre permanece la figura a la misma distancia y sin apariencia de haberse movido, por lo regular la distancia es de una cuadra, a veces un poco más, nunca más cerca.
Lo mejor que puede hacer la víctima es irse a su casa y encerrarse sin mirar atrás, por eso mismo en el momento mismo en que se abra la puerta de la calle, en el suspiro de saberse salvado y sin aún poner el primer pie dentro de la casa, lo peor que puede hacer la víctima es girar para ver si aún está ahí porque en ese momento la distancia de una cuadra que separaba el espanto de la víctima desaparece en un solo instante y la aparecida salva la distancia y esta emerge cara a cara con la víctima que cae desmayado inmediatamente con una fiebre que le dura varios días.
Esta tipo de historia es frecuente aún en los países industrializados en los que, supuestamente la idea de fantasmas y apariciones fue reemplazada por la razón. Cada historia varía según el lugar y el espectador, puede ser una novia, una monja o simplemente una mujer que se conoce en una fiesta.
Por muchos es conocida la historia de la mujer de la carretera al muelle de Puerto. Se aparece en medio de la nada, pide chance y, aún cuando uno no la recoja, aparece en la parte de atrás del carro de manera inmediata. Dicen que es una mujer que se iba a casar pero murió en un accidente en esa carretera pero nadie sabe realmente qué sucedió.
De igual manera es clásica la historia de la monja que toma un taxi para que la lleve a una funeraria, al llegar, se disculpa con el taxista porque no tiene dinero, le dice que la espere para buscar el dinero del pasaje. El conductor, al pasar tiempo y no regresara la monja, entra a la funeraria y la busca por todos lados sin fruto alguno. Empujado por la fuerza de la multitud se da de frente con el ataúd donde reposa el muerto. Un soplido infernal le pone de gallina la piel cuando se da cuenta que quien está en el féretro es la monja.
Estas historias, como ya dije, pululan por el mundo, sea en el campo o en la ciudad, se entremezclan con la memoria cultural del ser humano, sin embargo, no existen muchos estudios sociológicos sobre el mismo. Estas historias son asumidas como alucinaciones productos de mentes débiles y a quien lo estudia como personas sin un real oficio.
Si bien para la antropología existe el “animismo”, es tomada como una etapa inicial y fácilmente superable por los pueblos primitivos. A pesar de esta posición irónicamente la historia del ser humano parece imbuida constantemente por las apariciones y los fantasmas, por ejemplo en la edad media son elementos esenciales de la cultura popular y hacia el siglo XIX el interés por las apariciones y métodos de comunicación con el más allá se hace igualmente popular pero esta vez dentro de una élite noble e intelectual.
De las páginas consultadas quizás la que más me llamó la atención y que recomiendo para una lectura e inicio en el estudio de este tema es http://www.taringa.net/posts/info/3827538/El-espirutu-del-fantasma.html, otra página interesante o, por lo menos, seria, es http://www.alipsi.com.ar/e-boletin/e-boletin-psi-vol1-N3-septiembre2006.htm
En el caso de la aparición paranawense, tenemos que en realidad no se puede decir que es una aparición de una persona muerta puesto que no es reconocible ni sus rasgos ni mucho menos su identidad. Jamás he escuchado que haya sido por pasar por el cementerio, la iglesia o por algún lugar donde haya habido un accidente. De alguna manera parece una variante de la “llorona” porque su aparición genera efectos similares, desmayo instantáneo y fiebre de varios días, pero no tengo elementos suficientes para decirlo. Esto la hace interesante porque de igual manera la relacionaría con las apariciones del niño-demonio o la bola de fuego, es decir, no es una muerta es un demonio que viene a atormentar a los vivos pecadores.
Lo único que puedo decir es que si un día llego del “Ganadero” a las 2:00 a.m., y una mujer me sigue tengan la seguridad que no esperaré a averiguar qué quiere porque o es un travesti o una aparición y realmente no estoy interesado en ninguna de las dos opciones.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Mitos y leyendas de Paranawa (Una breve relación)

LA LLORONA

En Paranawa en medio de la noche se escucha un grito de mujer que rasga no solo la oscuridad sino los nervios de quien lo escucha. Extrañamente nadie la ve únicamente la escuchan y el que lo hace cae enfermo por días, con fiebres y temblores. Es la Llorona que busca a sus hijos con el plañido de “AAAYYY mis hijoooooossss” y “dóoooonde estaaaaaán mis hijos?” y en esa eterna búsqueda recorre en las noches las calles del pueblo. Según mi abuela, un día que mi abuelo venía de juerga escuchó el llanto de la Llorona y lo que hizo fue voltear a pelear con ella gritando y vociferando, tardó más en girar que en caer redondo al suelo durando encamado con fiebre durante varios días, y es que contra ese dolor ni el propio Herodes podría vencer.
Sigo con las mujeres, la llorona es un mito que recorre el continente desde México hasta la Patagonia. En su excelente libro “Mujeres que corren con los lobos”[1] Clarissa Pínkola Estés. Relaciona a la llorona con la llegada de la pubertad y con el enfrentamiento con el “hombre de negro”. La destrucción de lo femenino y la fertilidad. En el libro en mención narra la forma como lo cuentan en México, es decir la historia de un español que se enamora de una mujer indígena o mestiza, la embaraza pero que, después tiene que regresar a España para casarse con la mujer designada por su familia, la mujer abandonada enloquece de dolor y tira a sus hijos al río y se suicida, sin embargo, a pesar de que en el más allá le perdonan el haber asesinado a sus hijos no puede acceder al cielo hasta que no recupere sus bebés, por eso eternamente vaga buscándolos. Como en el caso de la Mojana los niños no deben salir en al noche al río porque la Llorona los puede confundir y llevárselos.

En la versión mexicana se puede ver la mezcla de las culturas y el enfrentamiento social entre el hidalgo sin sentimientos y la pobre indiecita que, a pesar de haber ganado al cielo, al final no puede acceder a él.
Son prolíficas las versiones de la Llorona en Latinoamérica pero siempre manteniendo el mismo esquema central, lamujerquepierdeasushijosyescondenadaavagareterneamenteensubúsqueda. En nuestro país también existen múltiples versiones, en Antioquia, por ejemplo, hay diferentes relatos en alguno es una mujer a la que le arrebatan a sus hijos y se vuelve loca de dolor en otro, además, la historia no sucede en la época colonial sino en la guerra de los mil días. Este relato es quizás el más extendido en nuestra cultura latinoamericana, y, me atrevo a decir, uno de los primeros netamente sincrético en el que los elementos africanos, indios y españoles no tienen relevancia por sí mismos sino que simplemente componen una nueva historia, un nuevo mito o leyenda. No es una adaptación o traspolación de una cultura que ingresa es el producto de una cultura naciente.
Siempre me ha llamado la atención que en la versión paranawense, no se preocupa por explicar por qué está buscando a sus hijos, ni siquiera cómo es ella, ni de dónde viene, clase social ni nada, es simplemente la llorona y ya, si una historia de fondo fortalecía el relato del ser que vagabundea por las noches es algo que se perdió hace mucho, mucho tiempo, es como si sólo bastara saber que a lo lejos se escucha el grito de dolor más grande que puede existir, el de una madre en busca de sus hijos.




[1] Pinkola Estés Clarissa, “Mujeres que corren con los lobos” Punto de lectura, 2002, Ediciones B.S.A.

martes, 21 de febrero de 2012

Mitos y leyendas de Paranawa (Una breve relación)

INTRODUCCIÓN
Cuando en lo cotidiano oímos la palabra “mito” de manera inmediata hacemos una conexión mental con la falsedad, en algo contrapuesto a la verdad; sin embargo, en el sentido más profundo, más real, de la palabra esta concepción se encuentra miuy alejada de la realidad. El mito pertenece al habla social, es voz comunal, es sonido interno, es, al decir de Roland Barthes, un lenguaje. Sin embargo el significado de lenguaje para Barthes es mucho más insondable que lo que para todos implica este concepto puesto que extiende la idea de lenguaje mítico más allá del lenguaje cotidiano. En su obra clásica “Mitologías” establece que el mito es un habla “Claro que no se trata de cualquier habla: el lenguaje necesita condiciones particulares para convertirse en mito” [1]; sin embargo, para Barthes todo aquello que pueda llevar un mensaje puede ser un mito “(…) si el mito es un habla, todo lo que justifique un discurso puede ser mito”[2]. No todo lo que se habla es mito pero todo mito es lengua. Más claro no hay.
Como vemos, lo principal para Barthes es que el mito lleve un mensaje, en este caso a la sociedad, en la que se desenvuelve[3]; “En el mito reencontramos el esquema tridimensional al que acabo de referirme: el significante, el significado y el signo”[4], es decir, los elementos saussurianos de la semiología que lo conecta directamente con el desarrollo del lenguaje con lo que no entra en duda que expresa algo, envía un mensaje en el entorno donde se desarrolla, es una lengua, entra a redefinir incluso la idea misma de “lengua”, porque cualquier cosa que contenga los elementos establecidos por Saussere de lo que es una lengua se convierte en lengua también, por ello tenemos entonces que una lengua no solo es un medio de comunicación dentro de una comunidad, se convierte en la forma de identificarse o particularizarse del resto del universo y es aquí donde realmente surte efecto la definición Barthesiana del mito, porque, siguiendo a Lluís Duch, “el mito se intuye, pertenece más a lo implícito que a lo explícito”[5]lo que conlleva a deducir que no forma parte de la razón sino al espíritu, cualquier intento de interpretación del mito a través de la razón deviene en fracaso. Solamente puede sobrevivir a través de la significación e importancia que la comunidad que lo usa en tiempo presente le dé.
Es esta visión de lo que es un mito, es decir, de una lengua viva que necesita a sus oyentes y a sus contadores vivos en el presente lo que me impulsa a hacer esta relación. He de aclarar que lo que se pone de presente no es siquiera un estudio, menos un ensayo, es solo una breve memoria de los mitos y leyendas propios de mi pueblo con la única condición, o mejor coincidencia, es que están tal y como recuerdo me fueron contados por mi abuela, o mi abuelo o alguien que no especifico en la memoria, es decir, que no existe recolección, ni investigación ni trabajo de campo ni nada que se le parezca. Esta debilidad no la pretendo transformar en fortaleza, únicamente la anoto por si algún hipotético lector que pueda conocer otra versión o tiene alguna crítica a los mitos aquí reseñados, se sienta en la libertad de señalar la falencia, o pueda presentar la variación o modificación del relatado acá.
Esta, entonces, es una verdadera antología de la oralidad cultural que, mientras yo exista, existe en mi pueblo y lo digo de esta manera no por un inútil egocentrismo sino para señalar que estos mitos tienen la vida del poseedor si este no los transmite.
En los relatos, historia y creencias reunidas podemos ver la aculturalidad y el sincretismo que pervive en nosotros. Llama la atención, lo que va a ligado a la forma como se muestra nuestra historia menor, que casi no se percibe influencia africana pero sí europea[6]. A pesar de eso es interesante ver como historias como la Mojana tiene ecos de leyendas europeas, al decir de Javier Ocampo; “En el proceso de aculturación o de unión o contacto de culturas, se realizó la fusión de elementos etno – culturales y el surgimiento de nuevas proto- etnias que iniciaron el camino para la confirmación definitiva de la etnia nacional mestiza. Este contacto de elementos se manifiesta en algunos casos en forma de sincretismo de los diversos elementos culturales.”[7]
Como colofón de igual manera podemos encontrar historias netamente latinoamericanas, es decir, que aunque poseen raíces indias, negras y blancas, no son importadas ni modificadas sino que nacen en propiedad de la colisión de las diferentes culturas en nuestro continente, “es evidente que el contacto entre los elementos socio – culturales que conforman la etnia colombiana, y en general latinoamericana, llevó al hibridismo racial y cultural y el surgimiento de un pueblo mestizo en el ámbito mundial con gran heterogeneidad en las supervivencias y las profundas raigambres y semejanzas con los mitos asiáticos, oceánicos, europeos y africanos.”[8]
Espero que esta brevísima relación, esta introducción es más larga que algunos de los capítulos, pueda servir para mantener en la memoria, donde debe estar, la verdadera personalidad de nuestra sociedad y donde realmente debe nacer una forma propia de vernos.

Bibliografía


BarthesRoland MitologíasIztapalapaSiglo XXI1994
DuchLluís Mito, interpretación y culturaBarcelonaHerder1998
García CancliniNéstor Culturas HíbridasMexico D.F.Fondo de cultura Económica
OcampoJavier Mitos ColombianosBogotáEl Áncora2008




[1] Pág 199, Barthes Roland, Mitologías, Editorial siglo XXI, Iztapalapa 1994; bajo este concepto Barthes entra a estudiar en la categoría de mitos temas tan dispares como el problema de la leche y el vino en Francia, un viaje por mar de la nobleza europea o el tour de France.
[2] Pág 199, op cit.
[3] Agrego incluso a una comunidad no organizada como sociedad reconocida antropológicamente, por ejemplo los seguidores de un equipo de fútbol
[4] Pág. 205, op. Cit.
[5] Pág. 46, Lluís Duch, Mito, interpretación y cultura. Barcelona, Herder, 1998.
[6] Me refiero a la historia menor de Paranawa, no de sus alrededores donde se encuentran pueblos con una clara influencia africana.
[7] Página 27, Ocampo, Javier, Mitos Colombianos, El Áncora editores, Bogotá 2008
[8] Página 18, Ocampo Javier, op. Cita.

martes, 25 de octubre de 2011

Desayuno

No dije que lo sabía. Adriana se levantó y tomó el café, tras ella la ciudad ensordecía el alma de sus habitantes. La miré, esperé su sonrisa lobuna que siempre me estremecía. Abajo Daniel, escondido tras del volante, esperaba con toda su ropa.

Terminó el café y me dio un rápido beso húmedo.

- Nos vemos a la noche – mintió - el café te quedó delicioso como nunca.

No dije nada, hice la mueca de una sonrisa y seguí ordenando el pedido de cicuta de la oficina que, equivocadamente, llegó al apartamento, hacía falta una cajita pero nadie lo notará.

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