miércoles, 27 de abril de 2016

TU, HIJA MIA

ERES LO CONTRARIO

A LA NADA

ERES MI TODO

MI UNIVERSO ENTERO

MI HOJA DE SAUCE 

CAYENDO AL RIO

MI ESTRELLA

QUE ACECHA NOCTURNA

MI SOL 

ROMPEDOR DE CREPÚSCULOS

HIJA, MI HIJA

ERES EL TODO


QUE ALEJA MI NADA.

lunes, 19 de octubre de 2015

Mitos y leyendas de Paranawa (Una breve relación)








4ª PARTE

A pesar que pensé que sería algo relativamente fácil, no encontré relatos o leyendas parecidas al de nuestro tema. Sin embargo, encontré un que se desarrolla en Teleolapan (Guerrero, México) y otra que igualmente se desarrolla en México, esta vez en el municipio de Calera, cabecera municipal Victor Rosales, Estado Zacatecas. En ambas historias aparece un bebé que alguien encuentra en medio de la calle o en el campo, es hermoso y siempre lo recogen cuando el que lo recoge manifiesta la belleza que envuelve al bebé, este adquiere un tinte diabólico y dice “y también tengo dientecitos”. Frase esta que se repite en ambas historias.[1]

A diferencia de nuestro niño/diablo, las víctimas son todas trabajadores, que vuelven a su hogar, es la compasión los que los mueve a recoger al bebé, es decir que tienen un alma cristiana. Sin embargo, esta aparición no afecta al alma del humano, si bien en el relato de la Calera es un anuncio del final de la vida de la víctima, esto no implica per se que el sujeto se vaya al infierno.

Jean Chevalier, en su diccionario de Símbolos dice que la infancia es símbolo de simplicidad natural, de espontaneidad. Para él el niño es “espontáneo, apacible, concentrado, sin intención ni reserva mental”[2]. Por su lado en la misma obra define el símbolo del diablo como “todas las fuerzas que turban, obscurecen, y debilitan la conciencia y determinan su regreso a lo indeterminado y ambivalente”[3]. En pocas palabras un niño/diablo son antítesis perfectas, ni siquiera son complementarios como el ying y el yang, no son opuestos complementarios son opuestos que se repelen. De ahí que la última imagen de nuestra leyenda de la Cruz de Mayo es precisamente la más contradictoria, la más interesante. En el fondo encontraremos que, muchas cosas en nuestra vida, tal antítesis de las imágenes puede ser inexistente y que depende de dónde viene la visión así será el resultado..

Los demonios, en sus orígenes etimológicos (δαίμων en griego) no son malvados. De hecho en muchas culturas no son ni buenos ni malos o, mejor, pueden actuar con bondad o maldad de acuerdo a su personalidad o deseo. El demonio es un ángel caído que por lo tanto posee cierta belleza llamativa a los humanos.

En los “Diálogos” Platón establece que Sócrates hablaba de un δαίμων interno que le hablaba sobre lo bueno o lo malo de sus actuaciones. No solamente Sócrates tenía como existentes a los δαίμων, básicamente son entes que van de lo divino a lo semidivino que pueden incluso entrar en el cuerpo de los mortales para ayudarles en alguna tarea difícil. Para Sócrates, le sirven de guía interna para distinguir lo bueno de lo malo identificándose en esta concepción con la conciencia. En general estos seres son benéficos (denominados Agatos) aunque no dejan de existir los moralmente reprochables (los denominados Cacos), se relacionan básicamente sea con las almas de los antepasados o con entes elementales que, en todo caso, se convierten en energías que actúan al interior del ser humano.

Hacia el Siglo II D.C., a partir de la traducción de la Biblia denominada Septuaginta, se relacionan los demonios con el diablo. Teológos cristianos como Cipriano de Cartago, se apropian de la circunstancia de la interiorización del δαίμων dentro del ser humano para establecer que: “Son espíritus impuros y errantes, quién, después de haber estado imbuido en vicios terrenales, se han ido de su forma celestial por el corrompimiento de la tierra, y no cesa, cuando se es arruinado uno, buscan la ruina de otros; Y cuando se degradan ellos, al infundir en otros el error de su degradación. Estos demonios que los poetas también reconocen, y que Sócrates dio fe de que él estaba adiestrado y dominado en la voluntad de un demonio”(…)[4]

De ahí a relacionar esto con las posesiones y llegar a “El exorcista” no hay sino un paso que, efectivamente, se dio. Desde ese momento los δαίμων están indefectiblemente unidos al mal, al diablo y se alejan del bien y, por consiguiente, de la belleza y de lo puro. Desde ese punto de vista el cambio de la concepción del δαίμων de sus inicios a su acepción cristiana parece un estudio de la estética clásica. Es decir, en sus inicios el δαίμων es bello, bueno y justo, por consiguiente estético, mientras que al ser subsumido en la mitología protocristiana es un ser feo, malo e injusto que busca la perdición de la humanidad, por tanto antiestético.

Entonces, volviendo a lo nuestro, desde este orden de ideas es casi que palmario concluir que era forzosa y necesaria la utilización de los niños dentro de la iconografía demoníaca porque es una retroproyección de su origen puro e inocente, que pretende, en el fondo, ayudar al ser humano a mantenerse dentro de la vía divina. De ahí que solamente aparezcan en nuestro relato a los pecadores que van camino del mal. Obsérvese que en este relato nadie muere sino que se le hace un llamado de atención para que vuelva al buen camino y deje de ser adúltero, ebrio, envidioso, etc.

Esta característica es importante y, aunque no única, es diciente de la posición que, a la larga, asume el símbolo del demonio cristiano en Paranawa. No es realmente una antítesis de Dios, no puede ser su contrario porque no tiene la fuerza para convertirse en ello, el diablo es la amenaza del castigo que tendrán los pecadores en la otra vida y una garantía del paraíso para los que cumplan con las enseñanzas de la iglesia.


[2] Chevalier, Jean “Diccionarios de los Símbolos”; Editorial Herder, Barcelona, 1986, pág 754.
[3] Ïbidem, pág 414.
[4] Citado en http://noxeetomnia.blogspot.com.co/2009/02/vel-noster-iriure-appareat-cu.html#comment-form

lunes, 6 de julio de 2015

Dana meva filla
el meu plançó lluminós
escampat entre la fi i l'inici
caminant dolçament
enmig de les meves mars braus
propietària de la meva desandares
posseïdora de les meves misteris
descobridora de l'esperança

Dana filla meva
mai esperis el meu últim dia
mai amaguis el teu somriure gitana
ni els teus ulls nocturns
res expectant en la rutina celeste
sense preocupar-te de l'arribada de la lluna

Dana filla
El dia mai desitjat arribarà
carregat de foscos vents
encegat de llums ombrívoles
aquest dia en què els ametllers callin
el dia en què el meu camí
arribi
a unir-se invisiblement amb el teu
Dana mi hija
mi retoño luminoso
esparcido entre el fin y el inicio
caminando dulcemente
en medio de mis mares bravíos
dueña de mi desandares
poseedora de mis misterios
descubridora de la esperanza

Dana hija mía
nunca esperes mi último día
jamás ocultes tu sonrisa gitana
ni tus ojos nocturnos
nada expectante en la rutina celeste
sin preocuparte de la llegada de la luna

Dana hija
El día nunca deseado llegará
cargado de oscuros vientos
cegado de luces sombrías
ese dia en que los almendros callen
el día en que mi camino
llegue
a unirse invisiblemente con el tuyo

martes, 28 de abril de 2015

Mitos y Leyendas de Paranawa, (Una breve relación)

EL DIABLO Y LA CRUZ DE MAYO

3ª PARTE


Cuando no es el “globus ígnus” la víctima se enfrentará ante el “diabolus canis” o perro endemoniado. Se ha descrito como de color negro, peludo, de ojos rojos y con fuego en las fauces. Una imagen terrible y, contrario a la anterior, muy esparcida a la largo de las diferentes mitologías occidentales y orientales.
El perro ha sido considerado de múltiples maneras. Desde la imagen misma de Cristo a la encarnación del demonio. Esta múltiple faceta de este animal que nos ha acompañado desde casi los inicios de la civilización y que ha significado, junto con el caballo, la vaca y el cerdo entre otros, una gran herramienta en la creación misma de nuestra sociedad. Es imposible imaginar una partida de caza en las sociedades primitivas que sea más efectiva sin un animal como el perro. Aspecto este que significó el aumento de comida para la comunidad.
Cancerbero y Hércules (Sebald Beham, 1545)
Su imagen de guardián ante los peligros lo coloca en el límite entre la oscuridad y la luz. Es aquella figura que proviene del lobo, uno de los principales enemigos del hombre no solamente por su capacidad para robar la comida esencial sino como competencia en los cotos de caza y riesgo para la vida misma, pero que también te defiende a ti y a tu familia con riesgo de su propia vida. Esta dualidad del animal se refleja obviamente en su concepción mitológica convirtiéndose por excelencia en el ser que vive en la frontera de la luz y la oscuridad, en el guardián de los secretos, en el protector de la luz. En este post no nos referiremos al perro como protector de la luz por no ser este el tema central de la disquisición, será esa versión oscura que nos acompaña de igual manera de antaño y se refleja en historias como la de Cerbero, Cuchulain, "El Sabueso de los Baskerville", más recientemente "Dogs" y "Cujo" de la que hablaremos hoy.
Como guardián de secretos lo encontramos desde el cancerbero de la mitología griega pasando por los perros negros fantasmales del folclor británico y llegando hasta el cadejo de América Central. Esta característica nos da un acercamiento a nuestro perro demoníaco de la Cruz de Mayo puesto que su aparición está relacionado con el imperio de la noche, cuando se supone que los seres malignos pueden aparecer porque le temen a la luz del sol, símbolo de la verdad y del verdadero Dios. El perro negro fantasmal británico, igual que la Banshee celta, es anunciante de la muerte un enviado del inframundo para que los vivos sepamos que está cerca el fin de alguien en este mundo esto lo relaciona con el cancerbero y lo aparte de nuestro perro demoníaco y del cadejo.
El cadejo, por su parte, no es uno sino dos, uno negro y uno blanco. El negro está encargado de castigar a los pecadores (borrachos sobre todo) que caminan por el reino nocturno; por el contrario el cadejo blanco está enviado precisamente a proteger al pobre que puede ser atacado por su contraparte negra. Es el eterno conflicto del bien contra el mal, sin embargo, mientras el cadejo negro se aparece al pecador el cadejo blanco permanece alejado solamente visto como una leve sombra que va siguiendo a la eventual víctima. Únicamente aparece cuando el cadejo negro ataca, si este permanece alejado gruñendo y amenazando el cadejo blanco no aparecerá. Una vez el pobre borrachín es puesto a salvo los cadejos desaparecen.
Cadejos
Nuestro animalejo, es muy cercano al cadejo, no solo geográficamente sino en su intención. Por lo regular los perros negros británicos, al igual que el cancerbero fungen como representantes de la otra vida. No les interesa castigar a nadie ni la forma en que se ha comportado simplemente o impiden que salgan los espíritus del inframundo (cerbero) o traen un mensaje de ultratumba (perro negro). Por el contrario, el cadejo puede ser considerado un enviado (divino/demoníaco) que lucha por el alma del ser humano. Si bien nuestro perro demoníaco no lucha con nadie hay que considerar que en el pueblo quién estaba en la calle a altas horas de la noche no era precisamente por estar realizando actos loables. Era el momento ideal para adúlteros, ladrones, borrachos, en fin, pecadores, el perro demoníaco aparecía como un recordatorio de la posibilidad de enmendar su camino. Situación muy común en cada una de las manifestaciones del fenómeno sobrenatural de la Cruz de Mayo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, al igual que el cadejo negro, el perro demoníaco no es un enviado divino, busca reunir la mayor cantidad de almas condenadas en beneficio de su amo el demonio.
Referencias:
https://es.wikipedia.org/wiki/Cadejo

viernes, 17 de abril de 2015

Mitos y Leyendas de Paranawa, (Una breve relación)

EL DIABLO Y LA CRUZ DE MAYO

2ª Parte.
La estructura de esta leyenda está compuesta por la víctima, que casi siempre es un borracho, pero puede ser una hija/o descarriada/o o alguien que está realizando algún acto pecaminoso (adulterio, robo, violación, etc), en segundo lugar tenemos que suce
de en un cruce de camino (más bien calle pero para el caso es lo mismo) en tercer término el ente es un niño o un perro y en última instancia una bola de fuego, por último la forma de librar el lugar de las apariciones non sanctas es erigiendo una cruz.
La víctima es clásica. Representa, en todo caso, al ser pecador que es perseguido por sus pecados, se esconde en la noche, es un ebrio o ha incumplido con sus deberes como hijo/a o esposo/a y a fin de cuentas es un ser humano que merece ser castigado, de ahí que la protección divina no existe y es el demonio quien aparece ya sea para reclamar su alma o como advertencia para que se enmiende en su torcido proceder.
De las pocas imágenes conocidas de Robert Jhonson
El cruce de caminos, en este caso de calles, es un lugar proverbialmente místico. Ha representado desde hace mucho tiempo en la imaginería de los pueblos el encuentro de la exoteria con la esoteria, es decir de lo oculto con lo revelado. Recordemos que es en un cruce de caminos donde, según las leyendas, se pacta con el demonio, el ejemplo relevante más reciente está en la leyenda de Robert Johnson, reconocido músico de blues que, en un cruce de caminos del Misisipi, se encontró con el demonio quien, a cambio de su alma, le concedió la excelencia musical. Este músico se convirtió en referente de muchos genios contemporáneos como Muddy Waters, Jimmy Hendrix, entre otros.
En la Edad Media se consideraba el cruce de caminos (encrucilladas ) el lugar idóneo para entablar pacto demoníaco por la clara referencia a la cruz donde Cristo murió. De ahí que es el lugar perfecto para hacer perder las almas de los creyentes, es como el supremo insulto del patas al creador. También es en los cruces de camino donde encontramos la sagrada compaña, desfile fantasgamórico de muertos purgando sus pecados en la tierra sin poder ascender ni descender. Es decir que en la imaginería universal la encrucijada es muy relevante dentro de las tradiciones y leyendas.
El ente en nuestro caso es casi que multiforme, sin aclarar  por qué en una ocasión alguno u otro, tenemos que puede ser un niño, un perro o una bola de fuego. Respecto a la bola de fuego realmente es casi que único en el conjunto de leyendas occidentales medievales y contemporáneas, y podría aventurar que en el mundo porque no he encontrado referencias a otra situación parecida en otro lugar como representación del demonio. Hay que tener en cuenta que esta bola de fuego o globus ignus, no proviene de otro ente, un dragón, un demonio, bruja, hada, etc, es autónoma por sí misma y, por no poseer rostro carece de la emoción que se puede percibir en el rostro de cualquiera. Esa misma impersonalidad la hace más terrorífica si se puede. Sobre entes de fuego es más común que se haga referencia a la llama viva o a la zarza ardiente como símbolo divino, eso quiere decir que en este aspecto es casi que original.
Habrá que hacer referencia a los fuegos fatuos, que pueden ser benéficos o maléficos. Sin embargo, estos no se mueven, permanecen pétreos en el pantano, cueva del tesoro, etc. Cumplen más una función de hito, de señal o mojón paranormal que indica la presencia de algo que sale de nuestra común existencia y en algunos casos el fuego fatuo proviene de la luminiscencia de un hada o ser fantástico que la utiliza para su beneficio.
Existen otros fuegos sobrenaturales que vale la pena relacionar a fin de determinar si existe alguna conexión en el concepto y desarrollo de la bola de fuego que aparecía en la Cruz de Mayo. En primer lugar, por cercanía, tenemos a la “Candileja”, pertenece a la tradición llanera colombo-venezolana, igual que nuestro ente, es una bola de fuego que sale en ciertos lugares del llano casi siempre en la noche y persigue a los viajeros desprevenidos. La tradición establece que es el alma en pena de una mujer que asesinó a su esposo para hacerse amante de su hijo.
En la mitología mapuche, del cono sur de nuestro continente, encontramos el “Anchimallen”, debo aclarar que la pronunciación, y correspondiente escritura no está clara sin embargo, esta que se utiliza en este contexto es ampliamente aceptada. Corresponde a manifestaciones lumínicas vistas en los cielos. Los mapuches creen que es un ser pequeño que se convierte en una bola de fuego y se va por los cielos. Cuando aparece puede presagiar la muerte. Algo curioso es que estos Anchimallen pueden ser criados ya sea para realizar actos benféficos (cuidar los animales por ejemplo) o para realizar actos maléficos.
El fenómeno de la “Luz Mala” es tradición de Argentina y de Uruguay, la primera es una luz que persigue a los viandantes, se sostiene por encima del nivel del suelo y simplemente flota, la tradición asegura que son las almas de penitentes que no fueron sepultados en tierra sagrada. Puede ser ahuyentada con una oración, mordiendo la vaina de un cuchillo o amenazándola con uno. También está ”el Farol de Mandinga” también denominado como “luz Mala”, luces que supuestamente señalan la existencia de tesoros escondidos; una vez se encuentra debe estarse preparado ante una posible maldición o veneno que tuviera el tesoro. Es una clara referencia a los fuegos fatuos.
La “Cumacanga” es una mujer maldita que los viernes en la noche separa su torso de su cuerpo y lo lanza en forma de bola de fuego para aterrorizar a la gente. Esta leyenda es propia del Brasil. En el Caribe y las Antillas encontramos la Soucuyant, que es un ser maligno que de día es una vieja, y en la noche se transforma en una bola de fuego, después de despojarse y machacar en un mortero su propia piel. Este ser busca la fuerza vital de otros para sobrevivir y si es sorprendida por la luz del sol puede morir, característica esta que la relaciona más con los strigoi rumanos o la Shtriga albanesa, ambos seres con propiedades vampíricas.
Kikyo, personaje del manga Inuyasha, rodeada por hidotamas
Por último, aunque es posible que existan otras leyendas parecidas, están los Hidotamas, pequeñas bolas de fuego de color verde o azules que simbolizan el alma de los difuntos. Pueden verse en los cementerios por lo que están más relacionados con los fuegos fatuos.

Como hemos indicado la falta de personalidad antropomórfica, autonomía, carencia de emociones y movilidad propias de nuestro fuego demoníaco lo hacen único casi sin paralelo en otras mitologías o grupo de leyendas. Esto nos hace preguntar de dónde, sociológicamente hablando, proviene esta imagen. Hasta este momento me encuentro a oscuras, tal como se puede observar de la breve relación con otras leyendas y culturas casi siempre la bola de fuego se relaciona con un alma o ser maldito, penitente o en tránsito cosa que no sucede en nuestro caso, y espero que mentes mejor preparadas y con mayores referencias puedan hacer algún esclarecimiento sobre el tema. En todo caso, me parece relevante hacer referencia al juego de la “bola e candela”, al cual, me parece, nadie le ha dado mayor relevancia social que la de las posibles quemazones a alguien o un eventual incendio y su consiguiente prohibición y desaparición. Nadie se ha preguntado, y si lo ha hecho no lo ha expresado, por qué, si tenemos en cuenta que este peligroso juego apareció cuando la mayoría de las casas de Paranawa eran de paja, su práctica era casi que ritual.
Quiero decir, que antiguamente era más que factible que este juego terminara en una desgracia (y es posible que así fuera) en la época en que apareció, sin embargo, eso no era óbice para no realizarlo. Como si fuera mucho más peligroso no realizarlo que los eventuales riesgos que se corrían. Será una reminiscencia indígena? Obsérvese que no hay grupos, no hay ganador ni perdedor, no existen reglas, todo se reduce a pasar una bola de trapo encendida de uno a otro de los participantes que por, lo regular, son jóvenes hombres, no recuerdo haber visto mujeres y son muy pocos los mayores que lo hacen sin que exista un prohibición real porque cualquiera puede entrar al círculo. Obedecerá a algún ritual de paso?. De igual manera sería interesante su investigación antropológica. Lo único que pido es que no metan extraterrestres en esto.
"Bolas de fuego" del Banco (Magd.) el ritual es el mismo, tomado de http://mitosdelbanco.blogspot.com/2011/01/aca-esta-una-muestra-de-las-legendarias.html

miércoles, 15 de abril de 2015

Mitos y Leyendas de Paranawa, (Una breve relación)

EL DIABLO Y LA CRUZ DE MAYO. 1ª Parte


Cruz de Mayo actual, era más grande, pero aún permanece en su lugar.

 Es noche en Paranawa. Arriba la luna orgullosa descuelga sus rayos de luz sobre los mortales. Abajo un feliz/embriagado transeúnte camina por las destapadas y, a veces, polvorientas calles del pueblo. Siente, o presiente, la cercanía del arroyo grande, una agradable frescura húmeda que llega hasta la piel es el indicio de esa proximidad.
Pronto estará en su casa, sin embargo, siente que algo está mal, la parte límbica de su cerebro así se lo indica junto con algunas señales confusas de peligro que apenas logra percibir. Un sonido en alguna cerca, un olor extraño en las cercanías nada concreto pero sí extraño. Giró a su alrededor y no vio nada, todas las puertas de madera cerradas, todas la velas apagadas, todos los sonidos acallados. Nada le mostraba que pasara algo pero la sensación persistía allí agazapada en algún sombrío cuarto de su mente.
Siguió su camino.
De repente, de adentro de la oscuridad escucha un sollozo, leve, casi etéreo. El sonido viene del final de la calle, donde se estrella con la vía al puente que está a dos pasos. Débilmente agarra su mochila y trata, inútilmente, de apurar el paso. Sabe que tiene que pasar por ahí, sabe que algo está mal porque es tarde y los vapores del ron ya se le escaparon, pero también sabe que no puede hacer nada, que es inútil cualquier resistencia, que ya ha perdido. Camina hacia la oscuridad esperando lo peor.
Es un niño.
Encuentra un niño llorando precisamente en el cruce de las calles. Un niño oscuro como el carbón, solitario y con miedo en mitad de la noche; parece un Lalito de dulce que alguien dejó botado en la calle. Él exborracho suspira dejando de lado cualquier aprehensión para acercarse a la figura que lo espera como si fuera su última esperanza.
Entonces, cuando lo toma de la mano a ver qué pasa, siente como esta crece y se hace pesada, los ojos del oscuro infante se enrojecen como ascuas recién encendidas en medio del carbón de su piel. Todo él aumenta de manera desmesurada, incomprensible. Es en ese instante en que nuestro exborrachín se da cuenta que se encontró con el diablo y que no tiene otra opción que el…
Desmayo.

Así, más o menos, me contaron que, donde está ahora la Cruz de Mayo, se aparecía el diablo. Algunas veces era un niño, un negrito, otras perros infernales, siempre con ojos rojos, pero a estos animales les salía fuego de las fauces; en otras ocasiones era simplemente una bola de fuego que atacaba a su víctima sin llegar a tocarla pero sin dejar de perseguirla. Era un castigo, decía el cura del pueblo, un castigo que desapareció cuando el mismo cura consagró el lugar y puso una cruz de recordatorio. Esa es la Cruz de Mayo. Allí está aún, a veces pintada, a veces descascarándose, pero siempre vigilante ante los ataques del demonio.

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